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estudos:rivera:cst1:7

§7

JRCST1

§7 EL MÉTODO FENOMENOLÓGICO DE LA INVESTIGACIÓN

PÁRRAFOS INTRODUCTORIOS

1. El primer párrafo advierte que, aunque parezca que al precisar el objeto temático de la investigación —el ser del ente o el sentido del ser en general, tema clásico de la ontología— quedaría también aclarado el método a emplear, el de las ontologías históricamente legadas o de tentativas análogas resulta altamente cuestionable, precisándose además que el término ontología se usa aquí en un sentido muy amplio, lo que vuelve inapropiado el método tradicional.

2. El párrafo 2 advierte que el término ontología no designa una disciplina filosófica ya dada entre otras, sino que podría configurarse a partir de una pregunta que brota del ser mismo del Dasein y del modo de averiguar lo buscado en ella, atendiendo tanto a las necesidades objetivas de esa pregunta como al tratamiento exigido por las cosas mismas, expresión que aparece aquí por primera vez y que remite a la fenomenología husserliana.

3. El párrafo 3 conduce al método fenomenológico, precisando que la expresión fenomenología no caracteriza el qué de los objetos de la investigación filosófica, sino el cómo de ésta, siendo lo propiamente constitutivo de la fenomenología la confrontación con las cosas mismas y evitándose con ello toda manipulación técnica que distorsione el ser de las cosas tal como se presentan en sí mismas.

4. El párrafo 4 enumera las formas de intervención humana contrarias a la máxima ¡a las cosas mismas!: las construcciones en el aire o afirmaciones sin fundamento, los hallazgos fortuitos que casualmente coinciden con la verdad sin fundarse en ella, los conceptos tan solo aparentemente adecuados a la realidad, y los pseudoproblemas fundados en un supuesto no justificado, advirtiéndose que, pese a su carácter obvio, esa máxima ha de observarse cuidadosamente para ilustrar el método del tratado.

5. El párrafo 5 anuncia los términos que se explicarán a continuación —fenómeno, lógos y fenomenología— correspondientes a los tres apartados siguientes.

A. EL CONCEPTO DE FENÓMENO

1. El párrafo 1 deriva el término fenómeno del griego phainómenon y phaínesthai, aparecer o mostrarse, reteniendo como significación fundamental lo-que-se-muestra-en-sí-mismo (an-ihm-selbst), esto es, lo que se muestra desde sí mismo, directa e inmediatamente, sin intermediarios, señalándose que phainómenon posee también la significación derivada de mera apariencia o parecer, dado que solo en la medida en que algo se muestra fundamentalmente desde sí mismo puede constituirse en mera apariencia, perteneciendo al ser de ésta la pretensión de un auténtico aparecer que, sin embargo, no se cumple en realidad.

PÁRRAFOS 2-7

2. El párrafo 2 distingue el fenómeno de la Erscheinung o manifestación, entendida esta última no como el mostrarse a sí mismo sino como el anunciarse de algo que no se muestra por medio de algo que sí se muestra, ejemplificado en los fenómenos patológicos o síntomas, señalándose además que lo que no se muestra a la manera de lo que se manifiesta jamás puede parecer, como ocurre con la enfermedad misma frente a sus síntomas.

3. El párrafo 3 establece que los fenómenos jamás son manifestaciones, pero toda manifestación necesita de fenómenos, y critica a Heinrich Rickert por definir el concepto fenomenológico de fenómeno mediante la palabra Erscheinung, dejando este último concepto en la indeterminación y empleándolo en dos sentidos diferentes.

4. El párrafo 4 distingue, prosiguiendo la crítica a Rickert, dos significados del término Erscheinung: el hecho mismo de manifestarse, esto es, de anunciarse algo que no se muestra, y lo anunciante mismo, aquello que mostrándose anuncia lo que no se muestra, reservándose el verbo erscheinen para el fenómeno en su sentido auténtico como mostrarse.

5. El párrafo 5 examina el sentido de Erscheinung en Kant como mera Erscheinung, en que lo anunciante se muestra en sí mismo pero, como irradiación de lo que anuncia, deja a esto último constantemente velado.

  • Se distinguen así una triple significación del término —lo anunciante, lo que hay de fenómeno en la manifestación, y el fenómeno en sentido estricto— y una cuarta, la blosse Erscheinung o mero fenómeno, explicada mediante los conceptos de producción y producente, donde lo producido, como irradiación del producente, deja a éste velado.
  • Este es el sentido del fenómeno en Kant, para quien lo dado en la intuición empírica muestra a la vez que oculta la cosa en sí, precisándose que este velante no mostrar no es apariencia.

6. El párrafo 6 señala que el significado del fenómeno puede alterarse en ciertas condiciones hasta convertir la manifestación misma en mera apariencia, como ocurriría si, bajo cierta luz, unas mejillas parecieran rojas siendo tomadas como síntoma de fiebre e indicio de una perturbación orgánica.

7. El párrafo 7 resume lo dicho sobre fenómeno, manifestación y apariencia, describiendo al fenómeno como un mostrarse en sí mismo, una forma eminente de comparecencia de algo, en tanto la manifestación mienta una óntica relación de remisión que solo puede cumplirse si lo remitente se muestra en sí mismo, de modo que manifestación y apariencia se fundan de distinta manera en el fenómeno, concluyéndose que la confusa variedad de estos términos solo se desembrolla comprendiendo desde el comienzo el concepto de fenómeno como lo-que-se-muestra-en-sí-mismo.

8. El párrafo 8 distingue el fenómeno en sentido formal del concepto vulgar de fenómeno, aplicado legítimamente a la intuición empírica, frente al concepto fenomenológico de fenómeno, que expresa aquello que se muestra previa y concomitantemente al fenómeno vulgar, experimentado de forma no temática pero susceptible de determinación temática, como el espacio y el tiempo kantianos en tanto deben poder mostrarse si Kant pretende un enunciado trascendental fundado en las cosas mismas.

9. El párrafo 9 sostiene que la comprensión del concepto fenomenológico de fenómeno exige entender previamente el sentido del concepto formal de fenómeno y su aplicación en el concepto vulgar, sirviendo de tránsito al apartado siguiente sobre el concepto de lógos.

B. EL CONCEPTO DE LÓGOS

1. El primer párrafo advierte que, pese a la multiplicidad de sentidos que el lógos tiene en Platón y Aristóteles, esta es solo apariencia mientras no se capte su sentido fundamental y originario, propuesto en el vocablo alemán Rede, traducido como decir, en tanto lógos deriva del verbo legein, cuyo sentido fundamental es hacer ver por medio del lenguaje.

  • La historia posterior encubre reiteradamente esta significación al identificar lógos con razón, juicio, concepto, definición, fundamento o relación, lo cual se cuestiona bajo la presunción de un lenguaje científico.
  • Se descarta que lógos signifique primariamente juicio, sobre todo si este se entiende según las teorías del juicio en uso, ya sea como enlace de representaciones o como toma de posición, en el sentido de Brentano y su escuela.

2. El párrafo 2 establece que el lógos entendido como Rede tiene el sentido de deloûn, hacer patente aquello de que se habla, empleándose la palabra aristotélica apophaínesthai para expresar que el lógos hace ver algo desde aquello mismo de que se habla, lo que Aristóteles llamará lógos apophantikós, distinguiéndose este hacer-ver mostrativo de otros modos del decir, como la petición, que no tiene carácter apofántico sino el de una eukhé.

3. El párrafo 3 señala que esa manifestación del decir se concretiza en el uso de las palabras, convirtiéndose el lógos en phoné metà phantasías, comunicación vocal en la que se deja ver algo.

4. El párrafo 4 explica que el lógos puede tener la forma de una síntesis únicamente porque, en cuanto apophansis, es un hacer-ver mostrativo de algo, no en el sentido de enlace de representaciones o proceso psíquico, sino con una significación puramente apofántica consistente en hacer ver algo en cuanto algo.

5. El párrafo 5 sostiene que, por ser el lógos un hacer ver, puede ser verdadero o falso, entendida la verdad no como concordancia entre lo pensado y la cosa, sino como alétheia o descubrimiento, esto es, sacar al ente de su ocultamiento y mostrarlo desoculto, mientras que ser falso significa encubrir, hacer pasar algo por lo que no es.

6. El párrafo 6 rechaza que el lógos sea el lugar primario de la verdad, señalando que verdadera, en sentido griego y más originariamente que el lógos, es la aísthesis o simple percepción sensible, que desoculta su objeto propio, siendo verdadero en su sentido más propio el noeîn, la mera percepción contemplativa de las determinaciones más simples del ser del ente, el cual jamás puede encubrir sino a lo sumo no darse (àgnoeîn).

7. El párrafo 7 sostiene que aquello que, al mostrar algo, recurre cada vez a otra cosa —hace ver algo como algo— puede encubrir lo que pretende mostrar, siendo la verdad del juicio la contrapartida de ese encubrimiento y un fenómeno múltiplemente fundado, reprochándose tanto al realismo como al idealismo el desconocimiento radical del concepto griego de verdad, indispensable para comprender la doctrina de las ideas.

8. El párrafo 8 justifica que el lógos signifique también, en alemán, Vernunft o razón, en tanto lógos hace que algo sea percibido, percibir se dice vernehmen, de donde deriva Vernunft, explicación que no vale para el latín, donde razón se dice ratio, vinculado a reddere rationem, dar cuenta, y por su relación con contar y reunir se conecta también con el lógos como légein, explicándose además por qué el lógos recibe a veces el significado de relación y proporción.

9. El párrafo 9 no requiere explicación adicional.

C. EL CONCEPTO PRELIMINAR DE LA FENOMENOLOGÍA

1. El primer párrafo recuerda las significaciones de fenómeno y lógos tratadas en los apartados anteriores y formula el concepto formal de fenomenología, coincidente con la máxima husserliana a las cosas mismas, consistente, según la raíz griega légein ta phainómena, en hacer ver desde sí mismo aquello que se muestra tal como se muestra desde sí mismo.

2. El párrafo 2 profundiza en el sentido formal de fenomenología como concepto metodológico y no como ciencia de los fenómenos entendidos como objetos.

  • Se precisa que ciencia de los fenómenos designa un modo de captar los objetos según el cual todo lo discutido acerca de ellos debe ser tratado en directa mostración y justificación, conceptos tomados de Husserl.
  • Se aclara que la expresión fenomenología descriptiva es tautológica y que su descripción tiene sentido prohibitivo, esto es, abstenerse de toda determinación inevidente, autorizando el concepto formal y vulgar de fenómeno a llamar formalmente fenomenología a toda mostración del ente tal como se muestra en sí mismo.

3. El párrafo 3 plantea cómo desformalizar el concepto formal de fenómeno para convertirlo en concepto fenomenológico, centrándose en aquello que la fenomenología debe hacer ver, denominado fenómeno en sentido eminente, precisamente aquello que de un modo inmediato y regular no se muestra, esto es, la verdad del ser, en tanto los entes se muestran inmediatamente mientras que el ser debe ser sacado de su ocultamiento.

4. El párrafo 4 sostiene que aquello que eminentemente permanece oculto, recae en el encubrimiento o se muestra solo disimulado no es este o aquel ente, sino el ser del ente, cuyo ocultamiento puede llegar a hacer enmudecer toda pregunta por su sentido, por lo cual la fenomenología toma al ser del ente como su objeto más propio.

5. El párrafo 5 establece que la fenomenología es el modo de acceso y de determinación evidenciante de lo que debe constituir el tema de la ontología, de suerte que la ontología solo es posible como fenomenología, entendiendo el concepto fenomenológico de fenómeno como aquello que se muestra: el ser del ente, su sentido, sus modificaciones y derivados.

  • Este mostrarse no es un mostrarse cualquiera ni un manifestarse (Erscheinen), pues el ser se manifiesta siempre a una comprensión preontológica que ordinariamente se pasa por alto, siendo tarea de la fenomenología sumergirse en el propio ser y en el de los otros Dasein para tornarlo explícitamente manifiesto.
  • El ser del ente es lo que menos puede concebirse como algo detrás de lo cual habría aún otra cosa que no aparece.

6. El párrafo 6 aclara el carácter radical de los fenómenos de la fenomenología, detrás de los cuales no hay ninguna otra cosa, siendo necesaria la fenomenología precisamente porque los fenómenos inmediata y regularmente no están dados, de modo que encubrimiento es el contraconcepto de fenómeno.

7. El párrafo 7 detalla los modos de encubrimiento de un fenómeno: el no-descubierto, que aún no ha sido conocido ni ignorado, y el recubierto, que estuvo descubierto y volvió a caer en el encubrimiento, sea total o parcial.

  • En el encubrimiento parcial, lo antes descubierto resulta todavía visible aunque solo como apariencia, cumpliéndose que cuanto hay de apariencia (Schein), tanto hay de ser.
  • Esta forma de encubrimiento por desfiguración o disimulo (Verstellung) es la más peligrosa, pues las posibilidades de engaño y desviación resultan particularmente tenaces, siendo tarea de la destrucción ontológica desmontar lo que parecía claro para mostrar la evidencia que subyace bajo conceptos deformados por la tradición.

8. El párrafo 8 distingue encubrimientos fortuitos y encubrimientos necesarios, fundados estos últimos en el modo como está descubierto lo descubierto, de suerte que una cosa trasmitida a través del lenguaje puede propagarse en una comprensión vacía y convertirse en una tesis que flota en el vacío, acompañando al trabajo concreto de la fenomenología la posibilidad de anquilosamiento de lo originariamente al alcance de la mano, lo que exige que esta investigación se vuelva crítica frente a sí misma en sentido positivo.

9. El párrafo 9 aborda la fenomenología como modo de acceso al ser mismo, señalando que, oculto el ser del ente tanto en el conocimiento científico como en el vulgar, es necesario traerlo a mostración arrebatándolo (abgewonnen, sin violencia) a los objetos de la fenomenología, requiriendo el punto de partida del análisis, el acceso al fenómeno y la penetración a través de los encubrimientos dominantes una particular precaución metodológica, sin nada de ingenuidad casual e impensada.

10. El párrafo 10 distingue entre fenoménico, lo que se da y es explicitable en el modo de comparecencia del fenómeno, y fenomenológico, lo que pertenece al modo de mostración, explicación y conceptuación de esas cosas, esto es, al lógos de los fenómenos, precisándose que esta distinción, referida en ambos casos al ser, no coincide con la distinción entre óntico y ontológico.

11. El párrafo 11 destaca la importancia, en la fenomenología, de la justa presentación del ente mismo, que se muestra como fenómeno en el sentido corriente y originario de la palabra, señalando como tarea preliminar el asegurarse fenomenológicamente del ente ejemplar que es el Dasein, punto de partida de la analítica existencial y de la búsqueda del sentido del ser.

12. El párrafo 12 distingue la fenomenología considerada en su contenido, que en tanto ciencia del ser del ente es ontología, de la fenomenología en cuanto método.

  • Se plantea la necesidad de una ontología fundamental cuyo tema sea el ente óntico-ontológicamente privilegiado (ausgezeichnet), el Dasein, en el cual y solo en el cual se hace presente vivamente el ser, viéndose esta ontología fundamental enfrentada al problema cardinal, la pregunta por el sentido del ser en cuanto tal (Sein überhaupt).
  • En cuanto método, el sentido de la descripción fenomenológica es el de la Auslegung, teniendo el lógos de la fenomenología del Dasein el carácter del hermeneúein, por el cual son anunciados a la comprensión de ser propia del Dasein el sentido de su propio ser y las estructuras fundamentales de éste.
  • La fenomenología del Dasein es hermenéutica en la significación originaria de esta palabra, designando el quehacer de la interpretación, distinguiéndose tres sentidos de hermenéutica: el quehacer de la interpretación, la elaboración de las condiciones de posibilidad de toda investigación ontológica, y el sentido filosóficamente primario de una analítica de la existencialidad de la existencia, que elabora ontológicamente la historicidad del Dasein como condición óntica del saber histórico.

13. El párrafo 13 desarrolla la universalidad del ser, situado más allá de todo ente y de toda posible determinación óntica de un ente, siendo el ser lo trascendens por excelencia, trascendencia que hace posible la más radical individuación, de modo que la verdad fenomenológica, aperturidad del ser en cuanto dado a la inteligencia, es también una verdad trascendental.

14. El párrafo 14 concluye que ontología y fenomenología no son dos disciplinas diferentes, sino que ambos términos caracterizan a la filosofía misma en su objeto y en su modo de tratarlo, siendo la filosofía una ontología fenomenológica universal que tiene su punto de partida en la hermenéutica del Dasein, la cual, como analítica de la existencia, fija el término del hilo conductor de todo cuestionamiento filosófico en el punto donde éste surge y al que a su vez repercute.

15. El párrafo 15 rinde homenaje a Husserl al reconocer que todo lo que sigue en la obra solo es posible sobre el fundamento por él establecido, precisando que la fenomenología no es una corriente filosófica más ni meramente realista, y sosteniendo que por encima de la realidad está la posibilidad, en clara alusión a la posibilidad de la que Ser y tiempo se ha valido más allá de la fenomenología husserliana.

16. El párrafo 16 final refiere al estilo propio de un libro filosófico, distinguiendo hablar en forma narrativa sobre el ente de captar el ente en su ser, comparando ciertos pasajes del Parménides de Platón con un trozo narrativo de Tucídides para mostrar las exigencias inauditas que en su formulación hicieron a los griegos sus filósofos, y advirtiendo que cuanto menores son las fuerzas y más arduo ontológicamente el dominio de ser que se intenta abrir respecto del propuesto a los griegos, tanto mayor se acrecienta la complejidad en la formación de los conceptos y la dureza de la expresión.

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