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estudos:rivera:cst2:12

§12

JRCST2

CAPÍTULO SEGUNDO: EL ESTAR-EN-EL-MUNDO EN GENERAL COMO CONSTITUCIÓN FUNDAMENTAL DEL DASEIN

1. El Capítulo Segundo plantea el tema de la constitución fundamental (Grundverfassung) del Dasein, a saber, el estar-en-el-mundo (In-der-Welt-sein), analizando esta estructura en general (Überhaupt) para distinguirlo de los capítulos siguientes, que tomarán el estar-en-el-mundo en sus momentos constitutivos: el mundo, el quién y el estar-en.

§ 12: BOSQUEJO DEL ESTAR-EN-EL-MUNDO A PARTIR DEL ESTAR-EN COMO TAL

1. El parágrafo 12 intenta dar un primer esbozo del estar-en-el-mundo en toda su generalidad, haciéndolo a partir de la idea del estar-en (In-sein), que es el centro de esa estructura y que será aclarado en el Capítulo Quinto; el estar-en es la apertura (Erschlossenheit) del Dasein que lo instala en medio de las cosas del mundo, un habitar en el mundo, a diferencia del estar dentro de una cosa espacial.

2. El Dasein es un ente que en su ser se comporta comprensoramente respecto de este ser, y a esta vuelta comprensora sobre sí mismo se la denomina existencia (Existenz); el Dasein existe siempre en uno de estos modos (propiedad o impropiedad) o en la indiferencia modal de ellos, aunque no se precisa claramente si existe un estado intermedio entre la impropiedad y la propiedad o si la indiferencia modal consiste en la indistinción fenoménica de estos modos en la cotidianidad.

3. Los caracteres del Dasein aclarados en el parágrafo 9 deben ser vistos y comprendidos a priori sobre la base de la constitución de ser llamada estar-en-el-mundo (In-der-Welt-sein), y el punto de partida adecuado para la analítica del Dasein consiste en la interpretación de esta estructura.

4. La expresión “estar-en-el-mundo”, unida por guiones, mienta un fenómeno unitario que, sin embargo, no excluye una multiplicidad de momentos estructurales constitutivos, que son tres: el “en-el-mundo” (In-der-Welt), el “quién” (Wer) del Dasein que existe en la forma del estar-en-el-mundo, y el “estar-en” (In-sein) en cuanto tal.

5. El primer momento estructural, el “en-el-mundo”, plantea para la analítica existencial la tarea de averiguar la estructura ontológica del mundo, es decir, determinar la idea de la mundanidad (Weltlichkeit) en cuanto tal, lo que se desarrollará en el Capítulo Tercero.

6. El segundo momento estructural lo constituye el ente que existe en la forma del estar-en-el-mundo, es decir, el “quién” (Wer) del Dasein, y será necesario determinar fenomenológicamente cuál es el quién de la cotidianidad del Dasein, lo que se hará en el Capítulo Cuarto.

7. El tercer momento estructural del estar-en-el-mundo es el estar-en (In-sein) en cuanto tal, cuya constitución ontológica se aclarará en el Capítulo Quinto, y se debe tener presente que cada vez que se considere uno de estos tres momentos estructurales se estarán implicando los otros dos, teniéndose en vista el fenómeno completo; el estar-en-el-mundo es una estructura necesaria del Dasein, pero no suficiente para determinar plenamente su ser.

8. La expresión “estar-en” (In-sein) no debe ser comprendida en un sentido espacial, como el estar-ahí (Vorhandenheit) de un ente dentro de otro, que es un carácter ontológico categorial (Kategorie) perteneciente al ente que no tiene el modo de ser del Dasein; el estar-ahí “en” un ente que está-ahí, en el sentido de una determinada relación de lugar, es un modo categorial de ser.

9. En sentido existencial (existenzial), el “estar-en” (In-sein) mienta una constitución de ser del Dasein y es un existencial (Existenzial), donde el “en” no significa una relación espacial entre dos entes, sino habitar, residir, estar familiarizado con aquello donde se habita, lo cual implica un conocimiento vital y conmatural de las cosas; el ser del Dasein consiste en un estar fuera de sí en el horizonte del mundo, moviéndose familiarmente como quien habita en su casa.

10. Habitar (habitare) es muy distinto de estar-dentro-de, pues es moverse entre las cosas con familiaridad, como quien las tiene presentes; el estar-en existencial, como estar-en-el-mundo (In-der-Welt-sein), no mienta jamás el mero estar juntas de cosas que están-ahí, pues dos entes que están-ahí dentro del mundo y que, además, por sí mismos carecen de mundo, no pueden tocarse jamás ni estar “junto” (bei) al otro en sentido riguroso, aunque el Dasein tiene una manera peculiar de estar en el espacio, que solo es posible sobre la base del estar-en-el-mundo.

11. No es posible aclarar ontológicamente el estar-en del Dasein mediante una caracterización óntica que lo considere una propiedad espiritual de la existencia humana derivada de su corporalidad, pues se encontraría un estar-ahí-juntas de una cosa espiritual y una cosa corpórea, quedando oscuro el ser mismo del ente así compuesto; solo la comprensión del estar-en-el-mundo como existir esencial del Dasein hace posible la intelección de la espacialidad existencial de este ente.

12. Por razón de su facticidad (Faktizität), el estar-en-el-mundo del Dasein ya se ha dispersado y fragmentado en determinadas formas de estar-en, como habérselas con algo, producir, cultivar, usar, emprender, averiguar, contemplar, discutir, determinar, etc., todas las cuales caen bajo el modo de ser llamado ocupación (Besorgen), que es la solicitud (Sorge) vertida sobre las cosas con las que se trata, siendo la Sorge el ser del Dasein, que consiste en un cuidado de sí mismo con tres momentos esenciales: el salir fuera de sí hacia sus posibilidades (futuro), la comprensión de su existencia como algo que ya es (pasado), y la situación presente en que se está instalado en todo momento.

13. El estar-en (In-sein) no es una “propiedad” que el Dasein tenga a veces y otras no, sino que es constitutivo de su ser; el Dasein jamás puede estar privado de estar-en, no es un ente que ocasionalmente establezca una “relación” con el mundo, sino que es constitutivamente versión al mundo.

14. La locución ónticamente trivial de tener un “mundo circundante” (Umwelt) es un problema ontológico, pues el “tener” está fundado en la constitución existencial del estar-en; la biología, como ciencia positiva, puede hacer uso de esta expresión, pero no puede encontrar ni determinar esta estructura ontológica, la cual debe ser previamente comprendida como estructura del Dasein para delimitar apriori, por vía de privación, la estructura ontológica de la vida.

15. La caracterización del estar-en-el-mundo hecha hasta ahora parece moverse en enunciados negativos, pero este predominio de la caracterización negativa no es un azar, pues pone de manifiesto la peculiaridad del fenómeno que se describe, ajustándose a él; la exhibición fenomenológica del estar-en-el-mundo tiene el carácter de un rechazo de distorsiones y encubrimientos porque el fenómeno siempre ya está “visto” de alguna manera en todo Dasein, aunque la mayor parte de las veces queda comprendido erróneamente en su dimensión ontológica, lo cual se funda en la cotidianidad caída (verfallende Alltäglichkeit) del Dasein.

16. La constitución del estar-en-el-mundo ya está siempre conocida de alguna manera, en un conocimiento vital o práctico (cognitio), pero si ha de pasar a ser “reconocida” explícitamente (Erkenntnis), este conocimiento se toma a sí mismo como relación ejemplar del “alma” con el mundo, y el estar-en-el-mundo se hace invisible, siendo comprendido en una interpretación inadecuada que se transforma en el punto de partida presuntamente obvio de los problemas de la teoría del conocimiento, como la relación sujeto-objeto, que es una concepción que contradice la del Dasein expuesta en este parágrafo.

17. El párrafo 17 sirve de paso al parágrafo siguiente, justificando el tratamiento del tema del parágrafo 13.

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