7.1 Virada do pensar

PÖGGELER, Otto. Der Denkweg Martin Heideggers. Pfullingen: Neske, 1963. (Com sucessivas edições revistas e ampliadas: 2. Aufl. 1983; 3. Aufl. 1990; 4. Aufl. Stuttgart: Klett-Cotta, 1994).

El viraje del pensar

1. Si el pensar no debe limitarse a interrogar al ente por lo que hace a su ser, sino al ser mismo por lo que hace a su verdad, tiene que efectuar entonces un viraje; es decir, no le es lícito plantear la pregunta por el ente en cuanto tal y en total, como el pensar metafísico lo hace, o sea de modo tal que la pregunta por la verdad del ser mismo ya no pueda desde luego surgir.

2. Al iniciar su camino del pensar, Heidegger, que parte del problema de la lógica y del lenguaje, plantea la pregunta por la unidad, según el modo en que el ser la conserva en la multiplicidad de sus formas de articulación.

3. Por consiguiente, no es extraño que Heidegger hable todavía el lenguaje de la metafísica, o que asuma en buena medida los conceptos de su tiempo.

4. Aunque en sus primeros trabajos intente captar Heidegger la historia acontecida a partir del pensamiento valorativo, más tarde ha desentrañado igualmente el presupuesto de ese planteamiento, a saber: que el pensamiento valorativo es el pensamiento específicamente moderno y que, en él, el ser como condición de posibilidad de lo ente se ha convertido en la escala de medida con que también la historia acontecida debe ser dominada.

5. Ni las diversas corrientes contemporáneas del pensamiento ni las aceptadas tradicionalmente resultan decisivas para el camino del pensar de Heidegger; lo decisivo es la pregunta que, partiendo de ellas, sea capaz de hacerse oír fuera de ellas: ¿cómo hay que pensar la unidad a partir de la cual sea capaz de articularse la multiplicidad de significados del ser?

6. Durante diez años ha venido entendiendo Heidegger metódicamente ontología y ontología fundamental como fenomenología.

7. Dentro ya de la esfera de Ser y tiempo ha intentado Heidegger llevar al lenguaje la esencia de lo fenomenológico, comprendiendo a la fenomenología como fenomenología hermenéutica y fundando el dejar ver fenomenológico en el entender de la existencia fáctica.

8. Hasta qué punto esté Ser y tiempo en peligro de asentar el entender del hombre en el modo de la metafísica moderna, o sea, como fundamento de la verdad que asegura críticamente, es algo que se muestra en el hecho de que el sentido primario de la hermenéutica se encuentre en la analítica del estar: en cuanto ente, el estar se distingue de todo ente por su entendimiento del ser; el estar es el ente ejemplar, lo primero que hay que tener a la vista en caso de que la pregunta por el ser haya de ser desplegada.

9. Al emplear Heidegger —por un tiempo, como subrayará más tarde— en Ser y tiempo el concepto de existencia estaba dando con ello un paso decisivo en su camino del pensar, o sea, estaba pensando el entender del ser como finito y temporal.

10. El concepto de existencia se ha convertido en un concepto de moda.

11. Si Heidegger puede diferenciarse con tanta decisión de los filósofos de la existencia y de los existencialistas, ello se debe únicamente a que él ha planteado de antemano su pregunta de otra manera y asumido la metafísica como problema para, a partir de su origen, hacer que ella y su punto de partida en el subjetivismo experimenten una torsión.

12. En esta vía vira la existencia para hacerse ex-sistencia.

13. Si la existencia se convierte en ex-sistencia, el centro de gravedad en la mismidad de ser y pensar se desplaza de la existencia a la verdad, que acontece como algo en cada caso indispensable.

14. Cuando la existencia se convierte en ex-sistencia, lo anteriormente pensado viene a ser pensado de otra manera; mas no sólo esto, sino que también viene a ganarse de forma nueva aquello que, en el nivel de Ser y tiempo, seguía siendo un problema insuficientemente explicitado.

15. Ser y tiempo pretende ayudar a emplazar un fundamento último para la doctrina del ser; de este modo, esa obra no es sólo analítica existenciaria, sino también ontología fundamental.

16. El hombre se distingue, ciertamente, de todos los demás entes en que tiene comprensión del ser; sin embargo, este modo de hablar sobre la característica señalada del hombre sigue siendo equívoco, pues suscita la impresión de que la comprensión del ser sea posesión del ente hombre.

17. En sus primeros trabajos había adoptado Heidegger el título metafísica de una manera positiva.

18. El fundamento interpelado de la metafísica, ¿es entonces el estar o es, en cambio, la verdad del ser?

19. No se ha debido a circunstancias externas, del tipo que fueren, el que Ser y tiempo no haya sido terminado, sino a que ya el planteamiento de esa obra entrañaba de suyo la necesidad de su fracaso.

20. En este sentido, Ser y tiempo cumplimenta ya una torna: el análisis del entendimiento del ser, basado en la temporalidad, sobre el que está fundado la doctrina del ser, debe ser fundado, por su parte, en lo infundado del sentido temporacioso del ser.

21. Un pensar que cumplimenta la torna y guarda así el misterio en la verdad del ser no puede seguir siendo entendido a partir de la metafísica fundante: el fundar metafísico llega solamente al ser como verdad de lo ente y, como onto-teología, se disocia del camino que lleva a la verdad del ser.

22. Heidegger habla al principio de la verdad del ser como si se tratara del ser mismo.

23. Con la pregunta por el ser y el tiempo llegó Heidegger a su camino, un camino que va hacia la verdad del ser.

24. Heidegger ha tratado de diferenciar-y-decidir la cuestión del ser, al pensar la metafísica como doctrina crítica de las categorías o lógica, la fenomenología como fenomenología hermenéutica y, luego, la metafísica como metafísica del estar, aceptando la fenomenología y la metafísica como posibilidades de un camino, que de camino fueron empero transformadas y reintegradas en un preguntar más originario.