| El historicismo, por otra parte, ya sea en la formulación metafísica de Hegel o en la formulación diltheyana, parece en principio diametralmente opuesto a la hermenéutica, en la medida en que en él prevalece el modelo de la continuidad: esto es evidente en el diálogo hegeliano, del cual, desde este punto de vista, el actualismo gentiliano parece el resultado más coherente; pero está por verse también hasta qué punto los resultados vitalistas de Dilthey (y sobre todo los de sus seguidores e intérpretes) no revelan una vez más el predominio del modelo de la continuidad, que inutiliza la hermenéutica. Si la continuidad se remite a la historia, como en la filosofía hegeliana del espíritu, la hermenéutica es inutilizada porque todo lo que merece sobrevivir está ya de hecho presente en las etapas posteriores del desarrollo del espíritu, y a lo sumo leer e interpretar el pasado es sólo tomar conciencia de lo que, desde siempre, se es; si, por el contrario, la continuidad es remitida a la vida, como en Dilthey, la hermenéutica es inútil porque en el fondo de todo se encuentran no los «contenidos» más y más diversos de la experiencia vivida, sino la estructura de esta experiencia, que se mantiene igual en todas partes. | El historicismo, por otra parte, ya sea en la formulación metafísica de Hegel o en la formulación diltheyana, parece en principio diametralmente opuesto a la hermenéutica, en la medida en que en él prevalece el modelo de la continuidad: esto es evidente en el diálogo hegeliano, del cual, desde este punto de vista, el actualismo gentiliano parece el resultado más coherente; pero está por verse también hasta qué punto los resultados vitalistas de Dilthey (y sobre todo los de sus seguidores e intérpretes) no revelan una vez más el predominio del modelo de la continuidad, que inutiliza la hermenéutica. Si la continuidad se remite a la historia, como en la filosofía hegeliana del espíritu, la hermenéutica es inutilizada porque todo lo que merece sobrevivir está ya de hecho presente en las etapas posteriores del desarrollo del espíritu, y a lo sumo leer e interpretar el pasado es sólo tomar conciencia de lo que, desde siempre, se es; si, por el contrario, la continuidad es remitida a la vida, como en Dilthey, la hermenéutica es inútil porque en el fondo de todo se encuentran no los «contenidos» más y más diversos de la experiencia vivida, sino la estructura de esta experiencia, que se mantiene igual en todas partes. |